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domingo, 26 de abril de 2015

El Real Zaragoza gana la Copa del 86 tras derrotar al Barcelona con gol de Rubén Sosa

Foto. Internet
En la temporada 85/86 el Real Zaragoza iba a levantar la Copa del Rey 20 años después de su última conquista copera. El club, presidido por José Ángel Aznar, iba a volver a dar una alegría a la afición aragonesa. Y eso que Barbas había sido traspasado al Lecce por 200 millones de pesetas y Amarilla al Barcelona por 50. Luis Costa, que dirigía al Aragón, iba a tener la oportunidad merecida como técnico del primer equipo. Avelino Chavés, una vez más, volvió a demostrar su enorme valía para desarrollar la tarea de director deportivo, viajó a Sudamerica, se la jugó y se trajo a un joven jugador al que apodaban como “El poeta del gol”...un tal Rubén Sosa.

En la temporada 85/86 el Real Zaragoza acabó cuarto en Liga con ocho positivos, además el equipo se clasificó para la UEFA, pero lo bueno llegó con el torneo del K.O. El equipo aragonés, capitaneado por el inolvidable Juan Señor, y con un Pardeza brillante que acababa de llegar a la capital aragonesa cedido por el Real Madrid, iba a conquistar un nuevo título; la Copa. El primer equipo en caer eliminado fue el Huesca, en la capital oscense el resultado fue de empate a dos goles, pero en la capital del Ebro el Real Zaragoza venció 3-0. Después, caprichos del calendario, los zaragocistas se midieron al Teruel, los turolenses fueron derrotados por 1-5 y por 3-0. En la tercera eliminatoria llegó el Eibar, el equipo ganó 1-2 en tierras vascas y volvió a repetir el 3-0 en el partido de vuelta a disputar en Zaragoza como ya hiciera ante el Huesca y el Teruel.

Fue el Málaga quien se cruzó en el camino de los de Luis Costa en la cuarta eliminatoria, se ganó con apuros, pero se ganó, primero un triunfo por la mínima y luego un empate a un gol. El Zaragoza seguía pasando eliminatorias y lo mismo hizo con su siguiente rival, el Burgos, se venció por la mínima en la capital aragonesa, pero en el Plantió el equipo ganó de nuevo. En los cuartos el filial del Real Madrid, el Castilla, fue el enemigo, y lo puso difícil, en la capital de España el equipo perdió por 1-2, y pudo ser peor si Juan Señor no llega a transformar el penalty que lanzó en los últimos minutos. En la Romareda poco tardó Rubén Sosa en dar tranquilidad a los suyos, a los 20 minutos ya había anotado dos tantos, poco tardó en llegar el tercero por mediación del “Ratoncito” Pardeza. A partir de ahí todo fue un paseo y el Castilla se acabó llevando un 7-0. Tras derrotar al Castilla tocó el turno de sus mayores, el Real Madrid fue el rival. En la Romareda Rubén Sosa y Pardeza dejaron el 2-0, que pudieron ser tres si el colegiado no llega a anular un gol legal a Juan Carlos, el de Almudevar. Los aragoneses soportaron el aluvión de los primeros minutos en el Bernabeu a pesar del gol de Valdado a los 15 minutos. Con la victoria mínima de los blancos se marcharon los jugadores al túnel de vestuarios. Tras la reanudación Pineda empató para el Zaragoza y dio tranquilidad. Poco después Rubén Sosa puso la directa y tras una gran cerrera cedió para que Señor hiciera el segundo. Pero salió Juanito del banquillo madridista y los blancos se vinieron arriba. Sanchís y Hugo Sánchez mararon dos goles para los suyos, pero no hubo tiempo para más, el Real Madird vencía por 3-2, pero quedaba fuera al haber perdido en Zaragoza por dos goles a cero.

La final de la Copa del Rey del 86 se disputó en Madrid. Los aragoneses volvieron al Calderón veinte años después de su última visita, el Barcelona fue el rival y los onces iniciales fueron los siguietntes; Urruticoechea, Sánchez, Migueli, Alexanco, Julio Alberto, Víctor, Schuster, Esteban, Calderé, Pichi Alonso y Carrasco. Del banquillo entraron Marcos y Clos. Por parte del Real Zaragoza formaron aquella noche; Cedrún, Casuco, Julia, Juan Carlos, García Cortés, Guerri, Señor, Herrera, Pardeza, Rubén Sosa y Pineda. Csajús y Corchado saltaron desde la banqueta. El partido fue vibrante, intenso y con calidad. El Zaragoza fue el primero en golpear por medio de Rubén Sosa, los aragoneses no golpearían más, pero el Barcelona no fue capaz de golpear ni un sola vez. El marcador favoreció a los de Luis Costa y el 1-0 fue suficiente para que en la capital de Aragón se desbordara la alegría. 20 años después, en 1986, el Real Zaragoza volvía a ganar un título copero, concretamente el tercero de su historia…

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"Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan" Camille Sée


domingo, 18 de mayo de 2014

El Barcelona ganó la Copa del 63 tras derrotar a un gran Zaragoza

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Mediados los años 60 el Real Zaragoza se convirtió en seguro finalista de la Copa, el equipo aragonés disputó cuatro finales consecutivas.

En la temporada 63/64, con César Rodríguez en el banquillo, el Real Zaragoza jugó un gran torneo copero que pasará a la historia aún quedándose a las puertas del éxito. En la primera eliminatoria el equipo aragonés derrotó sin problemas al modesto San Fernando tras vencerle por cuatro goles a uno.

La segunda eliminatoria, que terminó de forma épica, no fue nada fácil para un Real Zaragoza que tuvo que verse las caras con el Athetic. En la Catedral de nada sirvió el gran partido disputado por Lapetra. La buena suerte se alió con los vascos, quienes lograron vencer en el último momento y por la mínima gracias a un gol en propia puerta de Santamaría. En el encuentro de vuelta, disputado en Zaragoza, la estrella fue el guardameta del equipo aragonés Carmelo, padre de Andoni Cedrún. Su gran actuación le impidió al Athletic perforar la portería del Real Zaragoza. Isasi marcó para el equipo aragonés, un gol que obligó a ambos conjuntos a jugar un encuentro de desempate en Valencia. Los aragoneses mostraron su orgullo gracias a la raza demostrada por un equipo que volvió a ser liderado por Lapetra, El Real Zaragoza logró derrotar a un Athetic que llegó a adelantarse dos veces en el marcador, aunque de nada les sirvió, los goles de Miguel, Isasi y Marcelino le dieron el pase al conjunto aragonés.  

El siguiente rival al que eliminó el Real Zaragoza, ya en cuartos, fue el Atletico de Madrid, los madrileños se impusieron por un gol a cero en la capital de España pero nada pudieron hacer en Zaragoza. Los aragoneses vencieron por dos goles a cero gracias a los tantos de Murillo, dos goles que dejaron al equipo en las semifinales. El camino no fue fácil para el Real Zaragoza y así siguió.

En las semifinales el equipo aragonés se vio las caras con el Real Madrid, el encuentro se disputó el 9 de junio de 1963 en una Romareda que presentó un lleno absoluto. Por parte de los blancos la alineación fue para enmarcar; Vicente, Isidro, Santamaría, Casado, Zoco, Pachín, Amancio, Felo, Di Stéfano, Puskas y Gento. Pero no fue para menos el once presentado por el Real Zaragoza; Yarza, Cortizo, Santamaría, Reija, Isasi, Duca, Marcelino, Villa, Murillo, Sigi y Lapetra. Fue con estos, y con otros que no estuvieron en el once pero que también estuvieron presentes, con los que el equipo aragonés derrotó por cuatro goles a cero a los blancos. El Real Zaragoza pareció estar en la final tras semejante resultado…y estuvo, pero tuvo que sufrir en el Bernabeu. En el minuto 40 de la primera parte los blancos vencían ya por tres goles a cero, pero el marcador no se movió durante la segunda parte. Tras eliminar al Athletic, Atlético y Real Madrid la final no podía ser sencilla para los aragoneses.

En la final el Real Zaragoza se enfrentó al Barcelona a partido único, encuentro que se disputó en el Camp Nou. Fue en Barcelona en donde los zaragocistas se quedaron a las puertas del éxito. La victoria blaugrana por tres goles a uno privó al Zaragoza de levantar la Copa. El arbitro López Zaballa barrió para los de casa y ayudó a los blaugranas.


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"Es una antigua historia que resulta siempre nueva" Heine Heinrich.

jueves, 10 de abril de 2014

Víctor Fernández; una promoción, títulos y fútbol

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En la temporada de 1990,  Zalba puso al frente del equipo a Ildo Maneiro, quien fracasó estrepitosamente en Zaragoza a pesar de sus supuestos conocimientos futbolísticos. En ese momento apareció Víctor Fernández, quien acabo haciendo historia cuando todo hacia pensar que sería un entrenador puente.

En su primera temporada, Víctor Fernández sacó al equipo de un descenso seguro, en su segunda campaña el equipo ocupó la sexta posición y se clasificó para Europa. Dario Franco, Poyet, Pardeza e Higuera eran los baluartes de una plantilla que no podía imaginar los éxitos que le aguardaban en el horizonte. Durante su tercera campaña el equipo no respondió en Liga si tenemos en cuenta las expectativas levantadas por aquella época, pero sí dio la cara en Europa. Tuvo que ser el Borussia de Dortmund quien, en la tercera eliminatoria, dejara fuera al Real Zaragoza. Ese año el conjunto aragonés se proclamó subcampeón de Copa tras ser derrotado por el Real Madrid, una final en la que el colegiado Urio Velazquez fue el protagonista.

En la temporada 93/94 el equipo se vengó y logró proclamarse campeón de Copa tras derrotar al Celta por penaltis. Pero fue a la temporada siguiente cuando el Real Zaragoza toco el cielo con la punta de los dedos tras vencer la Recopa en París. 



Todos los aficionados recordarán la trayectoria del Real Zaragoza tras conquistar la Recopa al ser historia reciente. Una nueva Copa del Rey, nuevamente frente a un Celta que en Sevilla era favorito, un nuevo torneo copero, tras derrotar a un Real Madrid galáctico que comenzó a apagar su luz cuando el Real Zaragoza le arrebató la Copa merced a un gol de Galletti en los últimos minutos de una prorroga espectacular, y una derrota dolorosa en una nueva final copera que se perdió por exceso de confianza frente a un Español que era inferior pero que en el Bernabeu se mostró intratable. Y como no, por desgracia nadie olvida los descensos sufridos por el Real Zaragoza en los últimos años.  


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"Dicen que la historia se repite, pero lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan", Seé Camile. 

lunes, 24 de marzo de 2014

El gol 1000 del Real Zaragoza, la Copa y la llegada de Rubén Sosa

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En la campaña 73/74 el Zaragoza se clasificó en la tercera posición siendo subcampeón una temporada después, temporada en la que Lobo Diarte marcó el gol número 1000 del equipo. A la campaña siguiente Carriega dejó al equipo y el Zaragoza, con Muller, descendió a la segunda división. Zalba dimitió entonces y José Gil Lecha se hizo cargo de la presidencia. Arsenio Iglesias se hizo cargo del equipo. Como refuerzos llegaron hasta Zaragoza Pichi Alonso, Mendieta y Camus, quien costó 25 millones de pesetas, convirtiéndose en el traspaso más caro de la historia del club. El Zaragoza con estos refuerzos, y con quienes ya estaban en el equipo, logró el ascenso tras proclamarse campeón de la división de plata. Posteriormente, Armando Sisqués, fue elegido presidente, con el llegó Boskov, quien se trajo a Amorrortu y a Ramidor Antic. Un año después, Boskov, quien apostó fuerte por la cantera, se marchó a Chamartín aterrizando en el Zaragoza un hombre de la casa, Manolo Villanova, quien realizó una temporada más que aceptable.



En la temporada 80/81, tras comenzar con buen pie, el equipo se vino a bajo, Villanova se marchó y llegó un técnico de fama, el holandés Leo Beenhakker. El equipo, ya con Jorge Valdano, quien logró formar un gran tridente con Pichi Alonso y Raúl Amarilla, logró mejorar, pero las puertas de Europa seguían cerradas para el Zaragoza. En la temporada del 84, tras disfrutar del buen fútbol en Zaragoza, Beenhakker no es renovado y llega a la capital aragonesa el italiano Enzo Ferrari. Tiempo después, Angel Aznar toma posesión del club y Luis Costa sustituye a Ferrari en el 86. El Zaragoza ficha  a Rubén Sosa y llegan desde la capital de España Fraile, Pineda y Pardeza. El equipo queda cuarto y se clasifica para la UEFA, aunque esto último no era necesario ya que el equipo aragonés se ganó el derecho de participar en Europa tras proclamarse campeón de España derrotando por un gol a cero al Barcelona. Miguel Beltran es proclamado presidente. El equipo es eliminado en las semifinales de la Recopa por el Ajax. Luis Costa continúa, pero a mitad de temporada vuelve a hacerse cargo del banquillo Manolo Villanova. Al finalizar la campaña, Beltrán sorprende a propios y extraños al anunciar el regreso de Radomir Antic, esta vez como entrenador. Con el yugoslavo el equipo alcanza la quinta posición y se clasifica para Europa por méritos propios. Al año siguiente dimite Beltrán y regresa al equipo José Ángel Zalba. La situación económica afecta a un club que se muestra austero por necesidad, el equipo queda noveno en Liga y es eliminado por en Europa por el Hamburgo tras haber superado la primera eliminatoria.

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"No hay más que una historia, la historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor", Tagore Rabindranath.

sábado, 8 de marzo de 2014

El final de los Magníficos, la llegada de Zalba y el nacimiento de los Zaraguayos

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En la temporada 66-67, con Daucik en el banquillo zaragocista, los Magníficos comenzaron a ser destronados. El equipo alcanzó la quinta posición, dimitió el presidente Waldo Marco y Alfonso Usón se hizo con la presidencia. Su primera decisión fue recuperar a Olsen. La trayectoria del nuevo presidente fue de más a menos, su mejor temporada fue la primera tras acabar quinto el Real Zaragoza.

En la temporada 68/69, y todavía con Olsen en el banquillo, el equipo terminó la temporada en una triste decimotercera posición, el entrenador acabó dimitiendo y volvió César, quien tampoco duraría mucho ya que Héctor Rial se hizo cargo del equipo en la campaña 69/70. El Real Zaragoza terminó en la octava posición.

Los setenta comenzaron mal, José Luis Martín duró poco como técnico, lo mismo le ocurrió a Balmanya, a quien le sustituyo un hombre de la casa, José Luis García Traid, quien sólo pudo certificar el descenso a la segunda división. En 1971 llegó José Ángel Zalba, quien se convirtió en el presidente más joven de un club de primera división. Por aquel entonces el equipo andaba moribundo dirigiéndose hacía la muerte, la situación deportiva no era buena y la económica peor, el Zaragoza alcanzaba entonces una deuda de 18 millones de pesetas. En Segunda División fue Rosendo Hernández quien dimitió sustituyéndole un Rafa Iriondo con el que se retornó a la Primera División. Para la nueva aventura en la máxima categoría Zalba contrató a un Carriega que se convirtió en uno de los mejores entrenadores de la historia del club, fue él quien comenzó a forjar a los ‘zaraguayos’. En la temporada 72/73 el equipo acabó en la octava plaza, un equipo que comenzó a crecer con jugadores como Lobo Diarte, Nino Arrua, Ocampos, Cacho Blanco, Soto, García Castany y Violeta.


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"De aquella cosa efímera nacía una cosa eterna  ", Manuel Gutiérrez Nájera. 

viernes, 3 de enero de 2014

El descenso del Real Zaragoza a la Tercera División y la llegada de “Los Millonarios”

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En 1947 no sólo el miura Islero mató a Manolete...ese año el Zaragoza dio con sus huesos en el infierno de la Tercera División, una categoría en la que debutó con un equipo cogido con alfileres. A comienzos de año el entrenador Sorribas tuvo que dimitir sustituyéndole Soladrero. El equipo terminó tercero, una posición que le obligó a jugar un año más en la división de bronce. Al terminar la temporada se hizo cargo del club Jesús Valdés, quien llegó con nuevos bríos, fue precisamente él quien devolvió la ilusión a la triste y desesperada afición aragonesa. A partir de esa campaña, temporada 48/49, el equipo comenzó a dar otras sensaciones con Paco Bru en el banquillo. El ascenso se vio venir durante una campaña regular y extraordinaria, aunque esta meta no se alcanzó hasta el último encuentro de Liga tras empatar a dos contra el Atlético Baleares.

El Zaragoza regresó a la segunda división del fútbol español y los aficionados volvieron a soñar con el regreso a la máxima categoría una década después. A punto estuvo el equipo de alcanzar el objetivo tras su primera temporada en la división de plata, pero el Zaragoza no pudo pasar de la cuarta posición. Al finalizar esa campaña dimitió Jesús Valdés, y fue José Descartín quien se hizo cargo de la presidencia, aunque su paso fue fugaz, el 30 de enero de 1950 fue nombrado nuevo presidente del club Don Julián Abril. Como responsable técnico se nombró a un Juanito Ruiz, quien pronto fue sustituido por un Planas al que le fue imposible lograr el ascenso, el Zaragoza volvió a ser cuarto.

En la campaña 50/51 el Zaragoza volvió a saborear las mieles del éxito con el ascenso a la primera división. El Zaragoza logró el ascenso y el Doctor Abril fue sacado a hombros. Bajo la personalidad del Doctor Abril llegaron al equipo dos internacionales que habían triunfado en el Mundial de Rio, Rosendo Hernández y Gonzalvo. El primero, especialmente, fue un fichaje que resultó astronómico para aquellos tiempos, el presidente del Real Zaragoza, Julián Abril, quien como primer objetivo quería lograr el ascenso a Primera División para después relanzar al club hacia objetivos más ambicioso, desembolsó 600.000 pesetas al Espanyol y pagó una ficha de 315.000 pesetas al jugador cuando el límite reglamentado por la Federación Española de Fútbol estaba establecido en 2.500. El equipo se ganó, por lógica, el sobrenombre de "Los Millonarios". El presidente solicitó una derrama de 500 pesetas a los socios, que cumplieron con puntual fidelidad, para afrontar un presupuesto próximo a los seis millones de pesetas. La prensa lo calificó entonces como el mejor equipo de la historia.

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"El único deber que tenemos con la historia es rescribirla" Oscar Wilde. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

El estallido de la Guerra Civil impidió a Los Alifantes disfrutar de su ascenso

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La temporada 35/36 siempre quedará grabada en la memoria selectiva de todos cuantos la vivieron. Esa fue la campaña en la que un equipo conocido como el de los Alifantes, por la enorme corpulencia de quienes lo formaron, logró el deseado ascenso a la Primera División del fútbol español. La clave del éxito de la plantilla de los Alifantes fue la continuidad, y es que de la pasada temporada habían permanecido en el equipo la mayoría de los jugadores uniéndose Olivares al resto del grupo. El Zaragoza de entonces se clasificó con el Celta para la fase final, ambos lograron alcanzar el cielo con el soñado y deseado ascenso... ascenso que se celebró pero que no pudo saborearse debido al estallido de una Guerra Civil que frustró los deseos de jugar en la máxima categoría del fútbol español. El once inicial, que pasará a la historia por alcanzar el primer ascenso del Zaragoza a la Primera Dvisión, fue el formado por: Lerín (portero), Gómez, Alonso, Pelayo, Municha, Ortuzar, Ruíz, Amestoy, Olivares, Arnanz, Primitivo, Bilbao, Uriarte (defensa reserva) e Inchausti (portero suplente).

El Zaragoza del 36 puso toda la ilusión y todo el trabajo posible para debutar con buen pie en la Primera División, entre otras cosas se fichó a un gran entrenador con prestigio como Ramón Encinas, pero de nada sirvió el trabajo realizado ante el triste estallido de la guerra. El equipo se desmanteló, pero el ánimo y el empeño de personalidades como el Doctor Julio Ariño fueron reconstruyendo el conjunto.

Tres años después de lograr el ascenso, en la temporada 39/40, se reanudó el campeonato y el Zaragoza de entonces logró terminar en una más que honrosa séptima posición tras acabar invicto en su campo de Torrero. Un año después, la lesión del portero Valero se dejó notar en un equipo que terminó penúltimo perdiendo frente al Castellón por tres goles a dos en el partido de la promoción.

Los fantasmas de la segunda división regresaron a Zaragoza. Al comienzo de la temporada 41/42 el alcalde de la ciudad, Francisco Caballero, fue nombrado presidente y Quincoces sustituyó a Gamborenea en el banquillo tras un paso efímero de este último. Con Quincoces el equipo se mostró intratable y logró nuevamente el ascenso un año después de perder la categoría. En la fase de ascenso el Zaragoza ganó 6 partidos, empató uno y perdió tres. No obstante poco duró la alegría en casa del pobre, en la temporada siguiente el Zaragoza fue reptando cual serpiente por el desierto por la primera división, una mala campaña, de los veintiséis partidos disputados el equipo tan sólo fue capaz de ganar dos, devolvió al equipo a la división de plata. Mariano Lasala se hizo cargo de la presidencia y Caicedo del equipo. Aquella temporada los aragoneses quedaron sextos, al igual que un año más tarde. En 1946, el equipo fue décimo, una posición que sin dejar de ser mala no hacía presagiar los momentos complicados que se avecinaban...

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"La historia es el mejor maestro con los discípulos distraídos", Gandhi, Indira. 

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Zaragoza Fútbol Club y su estreno en el campo de Torrero

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El 18 de marzo de 1932 el Iberia y el Zaragoza acuerdan su fusión, ambos clubes acordaron en Asamblea su fusión bajo los siguientes puntos: el club se debía llamar Zaragoza Fútbol Club, luciría camiseta blanca y calzón azul y llevaría además el escudo de la ciudad. Un mes y un día después de la fusión, el 20 de Abril de 1932, el nuevo Zaragoza Fútbol Club se presentó en el campo de Torrero. El conjunto aragonés derrotó por cuatro goles a cero al Valladolid. Quienes formaron en ese Zaragoza histórico fueron los siguientes; Osés, Chomín, Chacartegui, Epelde, Salas, Orcolaga, Rolloso, Zorrozúa, Anduiza, Tomás y Almandoz.

El socio fundador del Zaragoza fue Don José María Gayarre, pasando a ocupar el primer sillón presidencial Don Felipe Lorente Laventana. En la temporada de su debut, temporada 32/33, el equipo logró proclamarse campeón de su grupo en la primera fase de la Tercera División con resultados tan escandalosos como el 15-1 que se logró frente a el Huesca. Desgraciadamente ese Zaragoza no pudo en la final con el Sabadell. Una temporada después, en la campaña 33/34, el Zaragoza volvió a disputar la fase de ascenso, el equipo aragonés dejó fuera al Arenas y al Huesca pero sucumbió ante el Celta tras haber quedado primero en la segunda fase por el ascenso jugada en forma de liguilla. No obstante, un año después, la fortuna sonrió al Zaragoza Fútbol Club, la segunda división se reestructuró y el equipo aragonés quedó encuadrado en ella. En su primera aventura en la división de plata, en la temporada 34/35, el equipo realizó una temporada más que aceptable. En su segundo año en la división de plata, en la temporada 35/36, el club logró el ascenso a la primera división del fútbol español con un equipo conocido popularmente con el nombre de los Alifantes.

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"Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan",  Camille Sée

lunes, 2 de diciembre de 2013

El origen del balompié en Zaragoza


Foto. infodeportes.com
El Conde de Sobradiel, allá por 1903, fue el primero que organizó un encuentro de fútbol en el que jugó un equipo llamado Zaragoza. El Conde,  Don Pascual de Quinto y Rios, era un gran aficionado al cricket y al fútbol, pero al necesitar de muchos materiales para practicar el primer deporte el Conde se decidió por el que es conocido hoy en día como el deporte rey. En el diario Heraldo de Aragón, del día 20 de noviembre del año 1903, se informó de la constitución del Zaragoza Football Club, un equipo que dio sus primeras patadas en el que era conocido como el campo del Sepulcro. El primer encuentro de este Zaragoza se disputó en las Navidades de ese mismo año, 1903, pero las expectativas del Conde no coincidieron con una realidad que demostró y mostró el poco interés suscitado entre la sociedad de entonces, circunstancia que no desanimó al Conde de Sobradiel, quien lo siguió intentando hasta que tres años después, en 1906, se cansó y abandonó la lucha por implantar entre las gentes la afición que él tenía por el fútbol. 

Nueve años después, en 1917, fueron unos refugiados alemanes que llegaron a Zaragoza quienes levantaron la curiosidad de las gentes al jugar al fútbol en unos lavaderos de aquella época. Un año después de esto, en 1918, surge otro Zaragoza. Los jugadores-fundadores fueron los hermanos Ansuátegui, Dalmau, Luis Gayarre, Carmelo Balda, Hidalgo, Ganzarain y los hermanos Martínez. Este Zaragoza juega partidos en Alcalá de Henares y Logroño, fue precisamente en La Rioja donde obtuvo su primer triunfo tras vencer por dos goles a cero, tantos anotados por Hidalgo. La base más sólida de aquel Zaragoza la colocó Don Ricardo Arribas en 1921, estudiante de medicina que, junto a algunos compañeros de curso, le dio vida al primer Zaragoza Fútbol Club. Sus colores eran camiseta roja con sus cuellos y sus puños amarillos, y pantalón blanco. El Ayuntamiento de Zaragoza dio permiso para que esos muchachos utilizaran el escudo de la ciudad. A Don Ricardo Arribas le sustituyó brevemente el directivo -  jugador Campos de Loma, quien fue sustituido meses más tarde por  Rafael Barrachina, quien contó con el apoyo de varias entidades importantes de la sociedad aragonesa de entonces, especialmente de la Caja de Ahorros. Este Zaragoza ya caminaba con paso firme cuando se hizo cargo del club Don Pascual Irache, quien se rodeo de personalidades de gran arraigo dentro de  la sociedad aragonesa, personalidades que una forma u otra fueron capaces de ayudar al club. Ese Zaragoza tenía garra, fuerza, ilusión...pero carecía de una instalación propia en la que poder practicar el deporte del balonmpie hasta que pudieron jugar en la Calle Bilbao. 

Don Pascual Irache propuso la fusión de ese Zaragoza con el Fuenclara, equipo de la primera categoría que pasaba por unos complicados momentos económicos y cuyos dirigentes no tardaron en aceptar la oferta propuesta. Los colores rojo y blanco del Fuenclara fueron asumidos por un Zaragoza que siguió presidido por Don Pascual Irache, presidente que logró que el club se hiciera cargo de unos terrenos ubicados en la Calle del Asalto, lugar en el que se construyó un nuevo campo. El primer partido se disputó el 19 de octubre de 1924 contra el Lagun – Artea de Pamplona, equipo que cayó derrotado por cuatro goles a cero. No obstante, el primer partido oficial fue ante un Stadium Casablanca que se uniría al Zaragoza un año más tarde inscribiéndose con el siguiente nombre; Real Zaragoza Club Deportivo. El nuevo color de su camiseta fue el rojo. A partir de ahí comenzó una tremenda rivalidad con el otro equipo de la ciudad, el Iberia. En 1928, el abuso de poder y el dispendio económico le obligaron al club a retirarse de la Tercera División. Pero la situación empeoro en el año 1931, un año negro para el fútbol aragonés, mientras el Zaragoza continuaba con su agonía, el Iberia descendía también a la Tercera División. En ese momento la necesidad apretaba y la coherencia hizo acto de presencia. Era necesaria una solución, y además la solución debía ser inmediata, fue entonces, cuando animados por aficionados de uno y otro equipo, el Zaragoza y el Iberia comenzaron un acercamiento razonable y obligado. El 18 de marzo de 1932, el Iberia y el Zaragoza acuerdan su fusión...

QUIQUE RIVEROLA

"La historia pertenece a los que la prolongan, no a los que la secuestran". Manuel Vázquez Montalbán.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hasta siempre Don Alfonso...nos vemos en un ratico


Foto; Pasión Zaragocista.
Aún conservo esa radio vetusta a través de la cual escuché la triste noticia en la que se confirmó tu adiós, aún recuerdo mi sentir, mi tristeza y mi dolor. Aún te recuerdo hoy y te siento como antaño te sentí al escuchar con pasión tus discursos sinceros. Fue un largo viaje sin retorno aquel que emprendiste el 29 de noviembre de 1996, una marcha para la que no se necesita pasaporte, ni bártulos, ni cofres ni baúles, un peregrinaje inevitable que seguro recorriste emocionado al flotar por esas carreteras pintadas de azul y blanco. Seguro que no me equivoco al afirmar que a lo largo del recorrido miraste hacia atrás en varias ocasiones para ver el verde de La Romareda, un gesto que te llevó a contemplar con ilusión como tras tu alma marchaban cientos de miles de sentimientos de cariño que muchos te regalaron para abrigarte en semejante viaje y arroparte de por siempre en tu nuevo mundo.

Aquello que nos hiciste vivir en tu presencia tuvo la suficiente intensidad como para atravesar nuestras entrañas y llegar a lo más profundo de nuestros corazones, es cierto que fue una experiencia breve y no tan larga como todos hubiéramos querido pero... ¿Quién dijo que lo vivido se valora por el tiempo más que por el sentimiento de cada acto? Nos regalaste felicidad, nos donaste parte de tu sentimiento y nos obsequiaste con tu presencia y generosidad. Muchos son los que aún hoy te buscan entre las gentes intentando escuchar tu voz entre los ruidos producidos por la muchedumbre. En algún sitio de allá lejos tu silencio mantendrá viva la luz que siempre nos mostraste, mientras tanto, los sentimientos de la mayoría atravesarán los muros, las nubes y las atmósferas hasta llegar a tu lado. 

Muchos cierran los ojos para recordar lo que gracias a ti llegaron a ser en el pasado mientras sus pupilas muestren la mirada febril de quien de verdad siente. Todos aquellos que al pensar te recuerdan conservan claras diapositivas que guardan en esa memoria selectiva que hace que tu imagen no se borré jamás de los corazones nobles. Sabemos que nunca más volverás a presidir un partido del Real Zaragoza pero...¿Sabes qué?  Aún a pesar del tiempo pasado desde tu marcha muchos aún te vemos saltar enfundando en esa camiseta del equipo aragonés que te robaba el aire cuando miramos al palco. Tu eres el padre de muchos zaragocistas porque nos enseñaste a amar con pasión y con orgullo nos presentaste al mundo. Tú, solo tú con tu fuerza conseguiste que muchos cientos de miles nos comportásemos como una gran bola humana invencible. Te fuiste demasiado pronto y cuando aún nos faltaban muchas cosas por descubrir, pero hoy, 17 años después de tu marcha has vuelto a mi memoria. Ya ves que no te hablo de tu Real Zaragoza, no creas que ignoré el tema, pero es que ese Real Zaragoza se fue contigo. Hasta pronto Don Alfonso...Nos vemos en un ratico.

                                               QUIQUE RIVEROLA                                                                   

"Vivir en los corazones de los que dejamos atrás no es morir". Thomas Campbell.